Consulta médica, nutrición clínica y medicina deportiva

Medicina · Nutrición · Bienestar

Dr. Juan José González Santiago

Médico Nutricionista y especialista en Medicina Deportiva

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Publicado por en Sep 7, 2021 en Medicina Deportiva |

Esguince de tobillo: grados, tratamiento y recuperación

Esguince de tobillo: grados, tratamiento y recuperación

Un esguince de tobillo es una lesión de los ligamentos que estabilizan la articulación, generalmente tras una torsión del pie hacia dentro. Puede producir dolor en la cara externa, hinchazón, hematoma y dificultad para caminar. La intensidad de estos síntomas no confirma por sí sola el grado de lesión ni descarta una fractura.

Ilustración médica 3D del ligamento lateral del tobillo con lesión del talofibular anterior
Ligamentos de la cara externa del tobillo; imagen orientativa.

¿Qué ligamentos se lesionan?

En el esguince lateral suele afectarse primero el ligamento talofibular anterior (también llamado taloperoneo anterior). En lesiones más extensas puede dañarse el calcaneofibular. La ilustración muestra la zona lateral del tobillo de forma orientativa; el diagnóstico requiere una exploración clínica.

Grados de esguince de tobillo

  • Grado I: distensión o daño leve, con estabilidad conservada en general.
  • Grado II: lesión parcial más importante, con dolor, inflamación y limitación funcional.
  • Grado III: rotura completa de uno o más ligamentos e inestabilidad potencial.

Esta clasificación orienta el tratamiento, pero no conviene asignarse un grado por una fotografía o solo por el tamaño del hematoma. El dolor por encima de la articulación puede sugerir un esguince de la sindesmosis, que precisa valoración específica.

Cuándo consultar y cuándo puede hacer falta una radiografía

Solicita valoración médica si no puedes dar cuatro pasos tras la lesión, hay dolor localizado sobre el hueso del tobillo o del pie, deformidad, entumecimiento, pie frío, heridas, dolor intenso o empeoramiento. También conviene consultar si no mejoras progresivamente o si persisten la inestabilidad y la hinchazón. Un profesional puede aplicar criterios clínicos como las reglas de Ottawa para decidir si se necesita radiografía. La radiografía busca sobre todo descartar una fractura; los ligamentos se valoran mediante exploración y, en ciertos casos, otras pruebas.

Primeros días: protección y movimiento progresivo

Reduce temporalmente las actividades que agraven el dolor y utiliza apoyo o una tobillera si te lo indican. La compresión moderada y la elevación pueden ayudar con la hinchazón; el frío envuelto en un paño durante intervalos cortos puede aliviar. Evita aplicarlo directamente sobre la piel. Según tolerancia y tras descartar lesiones importantes, empieza a mover el tobillo con suavidad y aumenta poco a poco la carga. No es buena idea mantenerlo inmóvil durante semanas por cuenta propia.

Rehabilitación y vuelta al deporte

La recuperación combina movilidad, fortalecimiento de pantorrilla y músculos peroneos, equilibrio y ejercicios adaptados al gesto deportivo. Se progresa desde caminar sin cojera a saltar, cambiar de dirección y entrenar sin dolor significativo ni aumento de inflamación posterior. El tiempo varía según la lesión y la respuesta de cada persona; una fecha fija por grado no sustituye estos criterios funcionales. Una rehabilitación incompleta puede favorecer nuevos esguinces. Si practicas carrera, consulta nuestra guía de recuperación y vuelta al deporte.

Preguntas frecuentes

¿Debo guardar reposo absoluto?

En general, se protege el tobillo al principio y se recupera la movilidad y la carga de forma gradual, según dolor y valoración clínica.

¿Cuándo puedo volver a correr?

Cuando puedas caminar con normalidad, hayas recuperado fuerza y equilibrio, y toleres ejercicios de impacto sin empeoramiento al día siguiente. Un fisioterapeuta o médico puede ajustar la progresión.

Información divulgativa; no sustituye una evaluación individual. Fuentes: NHS: esguinces y distensiones y Cambridge University Hospitals: cuidados de lesión de tobillo.