Consulta médica, nutrición clínica y medicina deportiva

Medicina · Nutrición · Bienestar

Dr. Juan José González Santiago

Médico Nutricionista y especialista en Medicina Deportiva

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Publicado por en Mar 17, 2021 en Medicina Deportiva |

Fractura femoral por estrés: síntomas, diagnóstico y recuperación

Fractura femoral por estrés: síntomas, diagnóstico y recuperación

La fractura femoral por estrés es una lesión ósea por sobrecarga repetida. Puede afectar al cuello del fémur o a la diáfisis y debe sospecharse ante dolor progresivo de ingle, cadera o muslo relacionado con el ejercicio. El diagnóstico precoz es esencial porque algunas localizaciones pueden desplazarse y producir complicaciones importantes.

Anatomía médica 3D de una fractura por estrés del cuello femoral

¿Por qué aparece?

El hueso se adapta al ejercicio, pero necesita tiempo para reparar el microdaño producido por la carga. Si aumenta bruscamente el kilometraje, la intensidad o la frecuencia, la reparación puede quedar por detrás del esfuerzo y desarrollarse una lesión por estrés.

El riesgo también aumenta con baja disponibilidad energética, alteraciones menstruales, densidad mineral ósea reducida, déficit de vitamina D, antecedentes de fractura por estrés, mala recuperación, calzado o superficie nuevos y determinados factores biomecánicos. En deportistas debe valorarse la salud ósea y el síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte.

Síntomas que obligan a sospecharla

  • Dolor profundo en ingle, cadera o cara anterior del muslo que aparece al correr.
  • Dolor que progresa y termina apareciendo al caminar o por la noche.
  • Cojera, menor tolerancia a la carga o pérdida de rendimiento.
  • Molestia con la rotación de cadera o al saltar sobre una pierna.

Señal de alarma

Si existe dolor de ingle o cadera al apoyar, hay que suspender el entrenamiento y solicitar valoración médica. Continuar corriendo puede convertir una lesión incompleta en una fractura desplazada. Una incapacidad súbita para apoyar requiere atención urgente.

Diagnóstico: una radiografía normal no siempre la descarta

La radiografía es la primera prueba, pero puede ser normal al inicio. Si la sospecha clínica continúa, la resonancia magnética es la prueba de elección para detectar edema óseo y definir la extensión de la fractura. El retraso diagnóstico aumenta el riesgo de desplazamiento y empeora las posibilidades de volver al deporte.

Fracturas de compresión y de tensión

En el cuello femoral, las lesiones del lado inferior o de compresión suelen ser más estables cuando son incompletas. Las del lado superior o de tensión tienen mayor riesgo de progresión y desplazamiento. El tratamiento depende de la localización, extensión, desplazamiento, síntomas y características del paciente.

Tratamiento

Hasta completar el estudio debe evitarse correr y, si duele al caminar, reducir o retirar la carga con muletas. Algunas fracturas incompletas y estables pueden tratarse de forma conservadora con descarga y controles estrechos. Las fracturas de tensión, extensas, desplazadas o con signos de inestabilidad suelen requerir valoración traumatológica urgente y posible fijación quirúrgica.

No existe un plazo universal. La progresión depende de la curación ósea, la ausencia de dolor, la fuerza y el control funcional. El tratamiento debe incluir la causa: carga de entrenamiento, alimentación, disponibilidad energética, vitamina D, salud hormonal y densidad ósea cuando esté indicado.

Vuelta al deporte

El retorno debe ser gradual y comenzar únicamente cuando caminar y las actividades cotidianas sean indoloras y exista autorización médica. Después se recuperan movilidad, fuerza y capacidad aeróbica mediante actividades de bajo impacto antes de introducir carrera. La distancia y la velocidad se aumentan por etapas, vigilando que no reaparezca el dolor.

Cómo reducir el riesgo

  • Aumentar volumen e intensidad de forma progresiva.
  • Incluir entrenamiento de fuerza y días de recuperación.
  • Asegurar suficiente energía, proteína, calcio y vitamina D.
  • No normalizar amenorrea, pérdida de peso rápida o fatiga persistente.
  • Revisar técnica, calzado y superficie cuando cambie la carga.

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No tratamos únicamente el dolor: buscamos la causa, valoramos la salud ósea, la nutrición y la capacidad funcional antes de volver a correr.

Contenido informativo. El dolor de cadera o ingle durante el ejercicio requiere valoración profesional y no debe autodiagnosticarse.

Más información: índice de artículos médicos de la A a la Z y vídeos médicos por especialidad.